jueves, 3 de diciembre de 2009

EL USO DEL CUERPO HUMANO COMO HERRAMIENTA DE COMUNICACIÓN EN LA FOTOGRAFÍA.

No hace falta ser psicólogo o experto en comunicación no verbal para comprender el significado de ciertas miradas y gestos. Todos somos capaces de interpretar el lenguaje corporal más evidente, como una mirada de cariño, un puño cerrado en posición amenazante o un gesto de desprecio. Pero el lenguaje corporal es mucho más complejo, porque todo nuestro cuerpo habla en todo momento.


El siguiente trabajo está basado en la lectura llamada “estereotipos” del libro El poder de la imagen de Jorge Frascara donde relata la importancia de los mismos durante el proceso de construcción de significados permitiendo no haya espacios a interpretaciones diferentes por parte del observador cuando se le presenta una imagen.

Por eso, tocaré un tema de suma importancia cuando se habla en el medio de las comunicaciones visuales, especialmente en la fotografía, donde el hombre utiliza su cuerpo para transmitir ese mensaje conceptualizado que el fotógrafo quiere transmitir: “El desnudo hecho arte en la fotografía”.

Lo queramos o no, nuestro cuerpo transmite mensajes permanentemente, y a menudo contradice lo que están diciendo nuestras palabras. Estos mensajes son percibidos por los demás aunque sea de manera inconsciente y condicionan su relación de comunicación con nosotros.

Se considera como un lenguaje que se manifiesta y se percibe en varios niveles, puesto que logra la integración de los planos físico, afectivo, social y cognitivo de la persona. Y, como todo lenguaje, es susceptible de que el sujeto alcance en él diversos grados de dominio y competencia. Se refiere al empleo adecuado de los gestos como auxiliares de la palabra oral, a la que generalmente enriquece con matices y movimientos particulares del cuerpo.

¿Pero, es posible poder transmitir mediante una fotografía una idea o concepto distinto sin caer en estereotipos?

Hay que saber, que según el diccionario, un estereotipo es una imagen mental simplificada, con muy pocos detalles acerca de un grupo de personas que comparte ciertas características y habilidades, que por lo general fue ya aceptada como patrón o modelo de cualidades de conducta. Un estereotipo no es más que un cliché de personajes o situaciones predecibles y que por lo general se da en sentido negativo.

En este medio globalizado, donde los medios masivos demandan y categorizan las imágenes que invaden nuestras ciudades con modelos delgados, rubios, de facciones simétricas, altos con tendencia a la extrema delgadez y sexualiza una simple campaña publicitaria con el ánimo desmedido de vender, ante tales situaciones actuales, no ha de extrañarnos que ese patrón sea seguido por una multitud de jóvenes desorientados que deseen copiar y poner en peligro sus vidas ante el deseo desmedido de tales estereotipos humanos que el mundo capitalista ha promovido para beneficio de ellos mismos.

Los estereotipos también tienden a identificarse con los prejuicios sociales que nacen de una falsa generalización de algún hecho en particular y que derivan, más que de una conclusión intelectual, de una profunda participación afectiva que rechaza las indicaciones que señala la experiencia (prejuicios).

En los medios masivos actuales existen muchos estereotipos que pueden deberse a diferentes características como clase social, edad, religión, etnia, sexo, y la lista podría llenar esta página y los medios de comunicación son uno de los principales culpables ya que a través de muchas estrategias comerciales logran establecer modelos de conducta o apariencia que la mayoría de las personas tratará de adquirir. La fotografía es una de estas y presenta estereotipos de casi todos los “tipos” de persona (hombre, mujer, niño, anciano, político, dueña de casa, homosexual y un largo etcétera).

En el proceso de investigación de este tema, me topé con un artista gráfico que se autodenomina multimedia ya que engloba varias disciplinas artísticas: la fotografía, la actuación, la música, lo visual y lo plástico para trabajar en forma masiva. Luizo Vega expresa mediante el desnudo su inconformismo con la sociedad, con la política, la religión y la moda, un provocador y polémico fotógrafo que desnuda a actrices, vedettes y al él mismo.

…“Mucha gente me critica porque me metí con la religión, pero yo no creo en la iglesia. Sí creo en Cristo y en un montón de personajes ligados a la religión que con su fe hacen un aporte de amor. Pero las iglesias son grandes empresas, que se involucran con el dinero y la política. El pecado lo introdujo la iglesia. Jesús nunca habló mucho de pecado.”

La expresión que captura en sus obras fotográficas es en esta etapa, corpórea, no es posible la expresión fuera o al margen del cuerpo. En cualquier proceso educativo o de desarrollo, en cualquier dinámica comunicativa habrá trastornos, distorsiones, alteraciones tan pronto se olvide que las personas implicadas, son cuerpo.

El cuerpo es nuestro instrumento comunicativo unitario: en el confluyen nuestras partes más físicas u orgánicas, la voz, los gestos, el psiquismo o parte interna a través de la cual interaccionamos con nuestro medio. La comunicación humana está llamada a ser, a vivirse como una experiencia global. El cuerpo es el vehículo del “ser” en el mundo, es una presencia dinámica, expresiva y comunicativa.

Luizo Vega, denominado en Chile como el anticristo por promover el lenguaje del cuerpo desnudo con connotaciones espirituales postmodernistas, posa frente a edificios religiosos y fue tan fuerte su propuesta que de inmediato el gobierno se promulgó ante reformas para las minorías de edad y extranjeros que trabajan en el país y en un programa de televisión en vivo y en directo fue atacado por un político que le golpeó y atacó por promover y romper los estereotipos de la religión y del arte mediante el uso de su propio cuerpo, sintiendo así un ataque moral de algunas personas que van en contra de la libre expresión del ser humano que algunos llaman prejuicios, para Vega es arte puro, en su máxima expresión.

La fotografía de desnudos de Vega estéticamente hablando es del tipo espiritual y eminentemente urbana, a veces nos transmite sensaciones oscuras y desasosegadas; en otras, es profundamente crítica. Un trabajo que se nutre de esa constante y fantástica contradicción en la que vive y desarrolla su obra el artista argentino.

Las imágenes que muestra su última producción fotográfica, son testigo de un momento artístico que se puede considerar de transición. Como todo su trabajo, se encuentra en continua evolución hacia un camino que él mismo desconoce. Una opinión personal es que ha iniciado su retorno a la luz, pero su experiencia artística ha llega a grados tan extremos, que aventurarnos a especular hacia donde dirigirá su creatividad sería a lo mejor no poder descubrirlas. Si algo debemos destacar especialmente del trabajo de Vega, es su interminable proceso de innovación-conversión-trasformación, que ha hecho que no se encasille en éxitos pasados, en clichés como tantos otros, y nos regale excelentes obras fotográficas continuamente.

Luizo Vega es argentino y cree firmemente que el artista no puede tener límites. Ante la posibilidad de ser peligroso, elige ser peligroso. Para Luizo, de 29 años y radicado en Chile en 1999, el arte es lo que nos acerca a lo divino.

En todo caso, Luizo reinstaura con sus apariciones la discusión sobre la fotografía del desnudo artístico de la única manera que una sociedad hipócrita puede discutirla: a partir de escándalos que tienen que ver con lo sexual. La esencia para Vega, en estos casos es la desnudez de los cuerpos relacionada con la desnudez del alma. Y en el borde, siempre en el borde, discutir sobre las esencias en un mundo material que por excelencia resulta para él ya una provocación interesante.

Lejos de su delirio por lo religioso y lo místico utiliza los iconos cristianos para dar fuerza al mensaje que aparece en fotografías cuando la inspiración lo toca; y ya no hay vuelta atrás, su interés es provocar reacciones en lo cotidiano. Si hay lío, mejor, asegura que es la única vía para transgredir, para provocar algo. Luizo Vega se mantiene fiel a la inclinación del desnudista por emular figuras clásicas (dioses griegos, héroes apolíneos, ninfas y sirenas). "La idea es ver clásicos, recuperar la naturalidad del cuerpo, que no se exprese de modo comercial ni para vender”.
El lenguaje corporal en la fotografía de este artista dibuja siempre una primera impresión y sirve para comunicar intenciones y capacidades atribuidas al otro yo que según Vega posee de una manera tan realista que casi desborda por los poros, realmente logra su cometido de romper barreras comunicativas y artísticas, plasmando todo un verdadero banquete visual al espectador donde el peligro, lo atrevido, lo mortal, lo espiritual se combinan para conjugarse en obras perfectamente ricas en matices y detalles propios de sus deseos .

Próximamente veremos al artista realizando la más importante de sus realizaciones, como nació un 24 de diciembre y está próximo a cumplir sus 33 años, desea ante todo crucificarse como Jesús y derramar su sangre de la misma manera exorcizando al ser espiritual que vive en él “lo que me da placer es sangrar” ya desde niño se soñaba siendo como el mismísimo salvador. Seguramente será el blanco de la prensa y el público que atacará sin piedad contra sus ya acostumbradas obras fotográficas libre de casillas y estereotipos

¿Será por eso que firma con sangre sus obras?
A continuación, una muestra de sus más agresivas producciones fotográficas donde arremete contra el tema religioso.













REFERENCIAS BIBLIOGRFICAS:


Frascara Jorge, El poder de la imagen. Editorial Finito. ISBN: 987-9393-01-5, Madrid. 1999

www.bme.com/news/edit/A70418/artestae.html

www.homines.com/arte_xx/proyecto.../index.htm

http://www.leedor.com/notas/301---cruz&fiction.html

anatomika.wordpress.com/.../luizo-vega-bodyofevidence/

IMÁGENES: http://www.luziovega.net/

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